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Introducción histórica sobre la traducción audiovisual

Comenzamos el curso con un repaso a grandes rasgos de la historia de la traducción audiovisual (TAV) que, como vais a ver en el vídeo de la lección, está estrechamente relacionada con la historia del cine. Espero que os resulte interesante para ir introduciéndonos en el apasionante mundillo de la TAV. ¡Vamos con el vídeo!

Vídeo de la lección

La subtitulación es, junto al doblaje, una de las modalidades más extendidas dentro de la traducción audiovisual. Fue una de las primeras soluciones elegidas a finales de los años 20 para adaptar los productos audiovisuales tras la irrupción del cine hablado.

Jorge Díaz Cintas (2001) define al subtitulado (o subtitulación) como «una práctica lingüística que consiste en ofrecer, generalmente en la parte inferior de la pantalla, un texto escrito que pretende dar cuenta de los diálogos de los actores así como de aquellos elementos discursivos que forman parte de la fotografía (carteles, pintadas, leyendas, pancartas…) o la pista sonora (canciones)».

A pesar de su corta historia, la traducción audiovisual es una disciplina en constante expansión y desarrollo. Nació en la época del cine «mudo», poco tiempo después de que pioneros como Georges Méliès y otros aprovecharan los grandes avances de los hermanos Lumière y Thomas Edison, cuando los intertítulos y las cartelas utilizadas en las primeras películas mudas comenzaron a traducirse a los idiomas de los países consumidores. La denominación «mudo» estaba asociada en aquel momento a la evidencia de la ausencia de banda de audio en las películas, si bien es cierto que en aquella época el lenguaje verbal e icónico estaban presentes de una forma muy notoria. No podemos concluir, por tanto, que hubiera una ausencia de lenguaje. Más bien había una ausencia de lenguaje hablado.

Vamos a repasar con una mayor profundidad esta evolución del cine mudo al cine sonoro y su repercusión a la hora de adaptar los productos audiovisuales.

Nacimiento del cine sonoro

Se considera que el cine sonoro nace a principios del siglo XX. En aquella época surgieron varias películas con sonido, pero este sonido se reducía a una banda sonora con música y algún que otro efecto. Algunos expertos consideran que el primer filme con audio sincronizado fue Der grüne Wald (The Green Forest), producido por Oskar Messter en el año 1910, aunque en general se considera que el nacimiento del cine sonoro «hablado» se produjo a finales de los años 20, concretamente en el año 1927, con el estreno de la película The Jazz Singer (El cantor de jazz), protagonizada por Al Jolson y dirigida por Alan Croland.

The Jazz Singer era una comedia musical con diálogos, si bien es cierto que, como vas a ver en el siguiente vídeo, la calidad del audio es bastante baja por los medios técnicos de la época.

Si te has fijado, al final del vídeo había diálogos, pero estos no eran hablados, sino que se mostraban con intertítulos siguiendo la técnica del cine mudo. Esta película, en realidad, solo incluye una banda sonora con unos cuantos diálogos hablados, pero la película es «muda» en su mayoría. A este tipo de películas se las llamó part-talkies (películas habladas, pero con muy pocas intervenciones) para diferenciarlas de las talkies, que fue la denominación que se utilizó para calificar a las películas completamente habladas. Después de la buena acogida que tuvo The Jazz Singer (3,5 millones de dólares de recaudación), llegaron otras películas de gran éxito que sirvieron para industrializar al cine sonoro en detrimento del cine mudo, que fue relegado al olvido. Una de ellas fue Blackmail, de Alfred Hitchcock, considerada una de las películas pioneras en aplicar la técnica de doblaje. En pleno rodaje de la película, Hitchcock decidió que la película fuera sonora, lo que provocó algunos problemas técnicos. El mayor problema fue el que planteó la actriz Anny Ondra, de orígenes checo-polacos. Para la versión muda, encajaba en el papel por sus características físicas y su interpretación icónica, pero tenía un marcado acento checo-polaco que en la versión sonora no encajaba con la muchacha londinense a la que debía dar voz. Para solucionar este problema, Hitchcock contrató a la actriz Joan Barry, que fue la encargada de ponerle la voz a Anny Ondra. El proceso fue complejo, pues Joan Barry leía las líneas de diálogo de Anny Ondra en directo mientras la actriz movía los labios. Como la tecnología del doblaje todavía no existía como tal, este episodio se considera como uno de los primeros precedentes de este sistema.

La gran transformación de la industria del cine y sus consecuencias

Se iniciaba, por tanto, una nueva era para la industria del cine. También para los actores: muchos de ellos desaparecieron como tales al conocer el público su verdadera voz, desagradable o ridícula, que no correspondía a la apariencia física, o al tener problemas con la dicción o los idiomas. Muy pocos consiguieron sobreponerse al cambio. Una de ellas fue Greta Garbo, que consiguió sobreponerse a esta transición interpretando papeles de personajes femeninos extranjeros, como los que interpretó en películas como Mata Hari, La reina Cristina de Suecia o Anna Karenina. No corrieron la misma suerte actrices como Mary Pickford o Gloria Swanson, divas de la época, si bien es cierto que Swanson hizo una espléndida reaparición en los años 50 protagonizando El crepúsculo de los dioses (1950), una película que precisamente hacía hincapié en las consecuencias que tuvo la transición del cine mudo al sonoro en los grandes actores de la época. Otras películas que retratan muy bien esta transición del cine mudo al sonoro (y sus consecuencias) son el famoso musical Cantando bajo la lluvia (1952) y la película The artist (2011), esta última rodada en blanco y negro. Otra consecuencia más de esta transición fue la desaparición de los intertítulos, que dejaron de ser necesarios, lo que dio una mayor agilidad y fluidez a las películas.

Con el nacimiento del cine sonoro, surgieron nuevas necesidades a la hora de adaptar los diferentes productos audiovisuales a las culturas de los países consumidores. Ahora las películas eran habladas, y primaban las voces y los diálogos en detrimento de la universalidad del lenguaje icónico y la comunicación no verbal. Esto supuso un gran problema a la hora de exportar los productos audiovisuales a Europa. Tras un período de gran experimentación, finalmente la subtitulación y el doblaje se impusieron como las técnicas preferidas por los países consumidores del cine estadounidense. La balanza entre subtitulación y doblaje se decantó de un lado u otro en función de los medios económicos y las preferencias y circunstancias culturales de cada país consumidor, algo que siempre ha generado debates internos sobre qué disciplina es mejor. En Europa, por ejemplo, países grandes como Francia, Italia o Alemania optaron por el doblaje, mientras que otros países más pequeños se decantaron por la subtitulación (Portugal, Holanda, Grecia o los países escandinavos). En España, dadas las dificultades de los consumidores para adaptarse a los subtítulos, el doblaje fue la técnica que se impuso y la que se ha mantenido durante décadas. A continuación, podéis ver un fragmento del documental Voces en imágenes (que os recomiendo encarecidamente) en el que algunos protagonistas cuentan a grandes rasgos la historia del doblaje en España.

 

Como ya se ha mencionado antes, el paso del cine mudo al cine hablado provocó la desaparición de los intertítulos, que dejaron de ser necesarios. Ahora el público podía escuchar a los actores, así que el problema adquirió una nueva dimensión lingüística y cultural. Una de las primeras soluciones que se plantearon consistió en crear versiones multilingües de las películas, de forma que se creaban diferentes repartos de actores en función del idioma o del país de destino de la película. Básicamente, las películas se grababan varias veces en diferentes idiomas. Pero esta opción se desechó muy pronto por su elevado coste, y porque los actores de las versiones multilingües no eran tan conocidos como los de las versiones originales, que eran los que más atraían al público. También se planteó el doblaje post-sincronizado como solución, pero algunas productoras y distribuidoras consideraron que esta técnica era demasiado cara y compleja.

Así que, ¿por qué no volver a utilizar los rótulos de antaño incrustándolos en la imagen? Parecía una solución idónea, pero se planteaba un problema importante. En aquella época, no era tan sencillo imprimir los subtítulos en las copias de distribución, ya que los negativos solían guardarse a buen recaudo en el país de origen. Noruega, Suecia, Hungría y Francia rápidamente tomaron la iniciativa y comenzaron a investigar técnicas para subtitular las películas. En el año 1929, The Jazz Singer se proyectó en París con subtítulos en francés, en la que es considerada por muchos expertos como la primera proyección cinematográfica con subtítulos. Sin embargo, pronto se vio que los subtítulos no eran la técnica más idónea para satisfacer a las grandes audiencias, así que se probaron otras estrategias. Se le dio prioridad al doblaje y a las versiones multilingües, hasta el punto de que la Paramount llegó a construir en 1930 un estudio de grabación en Joinville (Francia). Las versiones multilingües cayeron pronto, ya que los espectadores no quedaban satisfechos con las interpretaciones o con los protagonistas. En consecuencia, los estudios de Joinville se acabaron convirtiendo en un estudio de doblaje, que fue finalmente la técnica que acabó imponiéndose en los países Europa Occidental.

La subtitulación, en cambio, resultó ser mucho más económica que el doblaje post-sincronizado o la grabación de versiones multilingües, que eran mucho más costosas y complejas a nivel técnico. En consecuencia, otros países más pequeños y con un mercado menor como Portugal, Holanda o Suecia, acabaron optando por la subtitulación como principal método de adaptación. A continuación, podéis ver un mapa que muestra muy bien las técnicas de adaptación que acabaron por imponerse en cada país de Europa.

MapaDoblajeSubs

En España, como ya hemos comentado, acabó imponiéndose el doblaje. No obstante, a partir de la década de los 90 y del 2000, los subtítulos han ido ganando mucho terreno y notoriedad gracias a la aparición de nuevos formatos audiovisuales como el DVD y el BlueRay, y a la evolución de la televisión analógica a la digital (TDT). En la actualidad, ambas técnicas (doblaje y subtitulación) conviven dentro de un sector muy amplio, con sus virtudes y sus defectos, si bien es cierto que el doblaje sigue siendo la modalidad más consumida por los espectadores españoles. En cualquier caso, es conveniente que nos adaptemos a los medios técnicos de ambas disciplinas, pues ambas son perfectamente compaginables para los profesionales de la traducción audiovisual.

En la siguiente lección, nos centraremos en contrastar ambas técnicas para entender mejor su aplicación y su sentido. ¡Seguimos adelante!

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